Entre muchas otras cosas, Somiedo se caracteriza por sus típicas brañas. Algunos estudios etnográficos apuntan su relación con el término ‘branu’, que significa ‘verano’ en asturiano.
En Somiedo vive la gallinácea más corpulenta de todo el continente europeo; el urogallo.
Tiene fama por sedentario, ruidoso en el vuelo y longevo. Vive en los bosques de hayedos, robles, abedules y mixtos somedanos.
¡Ojo! Anidan a ras del suelo y los distinguirás por tener las patas emplumadas.
¿Te has topado alguna vez con uno?
¿Alguna vez has visto un oso pardo?
En Somiedo tenemos la inmensa suerte de tenerlos como habitantes del Parque Natural y Reserva de la Biosfera.
No es fácil avistarlos pero, pronto, en cuanto comience la primavera, comenzarán a salir del letargo invernal y acercarse a zonas bajas en busca de comida. No es raro encontrar sus huellas cuando salimos de ruta.
Es una de las especies más características que habita en la Red Natural de Asturias.
Tremendamente ágil, vive sobre los riscos calizos de la alta montaña cantábrica, en cuyo ecosistema, el rebeco es una especie clave en el mantenimiento del paisaje de las comunidades vegetales subalpinas.
Podréis llegar a avistar su presencia en los espacios naturales asturianos, localizados a lo largo de la Cordillera Cantábrica.
Este lugar es uno de los puntos mas importantes y accesibles para la observación de una de las colonias más destacadas de buitre leonado del Principado de Asturias.
Estas enormes rapaces, de más de dos metros y medio de envergadura y un peso de entre seis y nueve kilos, están actualmente incubando su puesta de huevos en nuestro entorno, camuflándose entre los cortados rocosos.
A estas aves les debemos una de las misiones más importantes de nuestro ecosistema, la de "limpiar" nuestro entorno, gracias a su alimentación carroñera basada en animales muertos.
Sabéis que corréis en el Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Somiedo, un entorno natural único y privilegiado.
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Estamos justo en la parte central de la estación de invierno, a primera vista el Parque Natural de Somiedo parece aún dormido, las osas preñadas en la pasada primavera posiblemente hayan dado a luz en sus escondrijos invernales, pero aún no han asomado pese al buen tiempo.